De tu mano por un instante 

Y sé que todo está bien 

Apoyo mi cabeza en tu hombro
Por unos instantes desaparece
El miedo al pecho punzante

Al flechazo roto
A las lágrimas en mis ojos
A la tiranía del olvido
A la amargura del desacuerdo
A la decepción como moneda corriente
A una variedad de promesas como facturas pendientes de pago y ya pasadas de su fecha de vencimiento

Que gracioso como funciona en mi cabeza el amor
En el ápice de su perfección
Se me da por pensarlo desvaneciendose

Ya me veo las náuseas
La caída en picada
Como una montaña rusa
Desde ahí arriba todo se ve lindo
Pero la caída es algo distinto

Al costado de esta herida que no cura
Igualmente
Una moneda. A disposición de una nueva partida
En la ranura que promete el amor