Nada mas quiero, en este preciso instante que la vida me observa de apariencia sosegada, inmóvil, un manojo pequeño de todo eso que me dio tu presencia Una cucharada espesa y atestada de vos. Una inyección de tus palabras, tu roce y semblante. Un ungüento curativo con un tinte al menos, de lo que conocí y viví con total convicción de su tenuidad y atesoro con la mas alta estima Un tinte de todos los colores que fuiste Pero como duele esta herida de esperas y escepticismo. Duda, inquietud y una llamarada que se apaga. Quiero irme de mi y de mi cabeza por un rato. De extrañarte y quererte a mi lado
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