Desearía tener el valor de dejarte para siempre. Desearía hundir el barco sin advertencia. Ser la que está del lado de la indiferencia como resultado de una mera extensión de tu pequeño pero eficiente narcisismo que no le permite distinguir posibilidad de cambio y no de este: El lado del pensamiento obsesivo. La repetición neurótica. La necesidad de reafirmación constante. La falta de entereza ante el más mínimo obstáculo. El desborde anímico. Ese momento donde se desdoblan tus peores cualidades y yo, torpe, ignorante, me abandono a mi para permanecer tuya
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