— Algo hay que hacer — dijo mientras continuaba rompiendole el brazo en dos — vamos a salir adelante— insistía mientras le clavaba un puñal por la espalda y dejaba la sangre brotar, que estúpida y ciega, que importante ser una persona así, que estúpido uno se debe sentir— nosotros podemos seguir, sabes que te amo, y nunca voy a dejar de amarte, nunca voy a dejar de hablarte por que sos una gran persona— concluyó a la vez que observaba aquel pozo negro en el suelo, donde ahora yacía ella, tan pálida tan perdida, tan estúpida .