El azfalto estaba caliente, no lo senti en ese instante, si no cuando me senté al lado tuyo, te oí llorar y te escuche decir las cosas más verdaderas que salieron de tu boca, tenías tanta razón, y yo solo pensaba en que decirte para que no te fueras, pero te ocultabas tras tus ojos, me mirabas de reojo, a veces ni me mirabas, tenia los hombros cansados y las rodillas temblando, pero estaba relajada, de algun modo pensaba que las cosas iban a terminar saliendo bien, ya sabes, lo sabes perfectamente, si no jamás lo hubiesemos vuelto a intentar. Pero intentamos en vano dijiste, en vano no fue nada. El ruido de las hojas, el calor y la pesadez del ambiente fueron una pesadilla, esa esquina es una pesadilla, vos sos una pesadilla. Hacia calor mientras pensaba que esta noche iba a durar para siempre, iba a durar más la noche que nuestro amor ¿ Que amor? Yo me iba, vos te fuiste. A nadie le importó mucho, o nos importó demasiado.