Atraídos lentamente a un mundo que se trataba de olor a canela por la mañana, amor por la tarde y humo de incienso por las noches, donde todo parecía calmarse un rato. Este mundo al que nos trajeron era demasiado solemne para personas como nosotros.. lo corrompimos hasta corrompernos a nosotros mismos, y nos odiamos más, a cada paso que decidimos avanzar para luego alejarnos. Y nos extrañábamos, y mirábamos hacia atrás tapando nuestras orejas, o nuestros ojos, evitando ver lo inevitable, pero la boca jamás, la boca era para besarnos, la boca para sentirnos y amarnos. Y nos invadía un aroma a recuerdos y buenaventura, que todo iba a salir bien aunque quizás no, pero por un quizás eramos capaces de mover el mundo. Nos sumergíamos en nuestras pieles, y nos tapábamos avergonzados de tanto amor, el olor a incienso nos invadía y nos taladraba la cabeza. Nos despegábamos y nos mirábamos, e inevitablemente nos amábamos. 

2 Comments:

Paowerful! said...

La forma en que describes en esta entrada hace que te imagines el escenario!
Saludos!

Orne said...

Hola! paso para decirte que me cree un twiteer hace muy poco y me gustaría que me siguieras yo ya lo hago, este es el link http://graciaxhacermefeliz.blogspot.com.es/
Besos nos estamos leyendo :)