Ese día caminaba por el sendero de siempre apreciando cada instante de aquel absorto momento. Sin embargo preferí resumirme a contemplar los arboles, el canto de los pájaros, su presencia, su sonrisa, supe valorar que tenia el mundo en mis manos. Supe entender que los humanos jamás paraban un segundo en sus aceleradas vidas a apreciar todo lo que tienen para lamentarse de lo que han perdido, sin embargo lo perdido no son mas que piezas de un pasado que no tenia que ser. Y los invariables instantes perdidos, se pierden para que los valoremos, para que nos detengamos y reaccionemos, y para querer sentir nuevamente algo así. Y una vez mas, me venia a la mente sus ojos oscuros, a la vez de pronunciar esa palabra, suicidio, sus ojos profundos incapaces de ver mas allá, razonablemente, ojos que no ven, corazón que no siente, precisamente, sentir es lo que determina que existimos, ¿Cómo se yo si no soy mas que un fantasma que podría esfumarse en cualquier instante? Con una caricia, con un abrazo, con un beso, incluso con un golpe. Es lo que normalmente nos caracteriza como únicos, sentir, si no sintiéramos la quemazón en la yema de nuestro dedo al exponerlo al fuego, nuestras manos se sucumbirían en llamas. Si no tuviésemos hambre, nunca intentaríamos llenar nuestra boca, si no sintiéramos el dolor de la ausencia, no intentaríamos continuar con la vida, continuar, como si aquel periodo hubiese marcado un fin en nuestra vida, una muerte, a pesar de todo, el dolor no es la muerte, pero si no nos doliera nada, nunca intentaríamos curarnos y jamás experimentaríamos esa sensación de cura. Pero acaso ¿Para ella, era tan difícil sentir? Acaso, para ella, ¿le era tan difícil apreciar cada abrazo, cada palabra que pretendo decirle, acaso, al despertar ve el sol pero piensa que podría nublarse y se tira hacia abajo? ¿Acaso le están difícil pensar que cada hoja de cada árbol es un ser único, que vive, que respira, como ella, como yo, como todos, acaso no puede detenerse y apreciar el canto de los pájaros, la caricia del viento? ¿Acaso sus ojos suicidas no pueden dejar de suprimir los momentos felices que se opacan con las cosas tristes. Que su felicidad por momentos se bloquea y no puede ver mas que desgracias? Si tan solo se diera cuenta que sea cual sea la situación habrá un canto de pájaro, un árbol al cual apreciar, un viento que nos rosé como una caricia.



Sin embargo, esa tarde, los arboles dejaron de parecerme lindos, me parecieron piezas artificiales que ocupaban espacio, el canto de los pájaros dejo de parecerme bello, no era mas que bullicio que se mezclaba con el ruido de la sociedad. Ya no me compadecía de su mirada, de su mirada suicida. Y comencé a preguntarme, si todo acá había dejado de parecerme único, cada pieza, cada parte me parecía más similar una con la otra, que finalmente pensé que tal vez me quedaba mas por descubrir, y me pregunte que habría mas allá si se me undia en la nuca la última bala en la 38.





Agus Simeone.

2 Comments:

Jorge Alexander said...

me gusta como tu escribes :)

Sof .- said...

Escribiste todos los textos vos? Son realmente hermosos :) Te felicito