El joven observo a aquella ave que atraía su vista de una forma magnética. Sus alas extendía y con un impulso surcaba y dominaba el cielo de una manera que le pareció mágica. El viento rosaba suavemente sus plumas, su pecho parecía lleno de gloria, libre, volaba, fugazmente sobre el cielo. El joven miraba con atención y seguía con la vista el vuelo de la paloma. Noto que fue descendiendo suavemente, como cuando algo liviano cae al suelo, planeando, casi flotando sobre el denso aire de ese caluroso día. El ave fue disminuyendo y se poso en una mujer, el momento se congelo en el tiempo. Se encontraba frente al amor de su vida, lo sentía.