-Hace mucho no hablamos.. ¿Ya no me queres?- pregunto sosegada en medio del silencio que producía el sol en esa tarde de otoño. El viento había traído memorias que ella creyó borradas hace mucho tiempo. Pero respondieron en su interior, como un despertar, de una manera tal como si hubiese estado cayendo en un profundo abismo hace mucho tiempo, hasta que se desplomo contra el suelo, y el inmediato dolor se apodero de ella desde el centro más oscuro de su alma, expandiéndose como un veneno hacia afuera.



- Si te quiero, pero, creí que ibas a darte cuenta sola- explicó – Pensé que con el tiempo, la situación iba a serte conocida y reaccionarias…- Se aproximo, lo único estimulante en ese momento, hubiesen sido los tenues colores de las hojas del otoño que veían caerse hasta tocar el suelo, estáticas, inmóviles, cada una única, cada hoja con su historia suspendida en el triste suelo de esa tarde. – Realmente ¿No te resulta conocida la situación? – Indagó


Tardo en reaccionar a la pregunta, lo pensó por unos minutos detenidamente y desconoció la situación. Negó tímidamente con la cabeza. Mientras su rostro dibujaba una mueca de ternura. – Enserio, no pensé que serias tan distraída- dijo a la vez que su rostro esbozaba una profunda sonrisa, que a ella le hiso recordar tardes infinitas en las que ambos hablaban hasta la muerte del día como dos locos dementes que imaginaban que el ocaso no era ninguna muerte, sino el comienzo de una gran aventura. –El problema es ese, él te bloquea- mencionó – Cuando lo tenias a él, a mi dejabas de hablarme, ya ni recuerdo la última vez que nos hablamos, ni sabría decirte la última vez que me saludaste, o yo te haya saludado, la verdad es que mientras estabas ocupada con él, yo toleraba el dolor de tu ausencia, necesitaba alguien que conozca las palabras que jamás iba a decir, te necesite más que al mismísimo aire en ese momento, pero solo eso eras, aire, estabas tan ausente como el aire, te desvanecías como el viento, tan inalcanzable, tan cerrada a ti misma, te habías creado un mundo nuevo, no era Calpurnia, no era Lobotomy, era un nuevo reino, donde a mi decidiste excluirme, porque tenias todo lo que necesitabas, a él y a nadie más que él, asique me aleje, comprendiendo que yo ya no era nada para vos, había dejado de ser algo importante, y cuando a él no lo tenias, entonces ahí me hablabas de lo ilusorio que sería tenerlo nuevamente, y me aislé, y entendí que tu castillo tenia puertas impenetrables, y yo ya no era bienvenido. Lo más doloroso fue entender, que con el tiempo te fuiste alejando, fuiste disipándote mientras a mí, me clavabas mas y mas un hacha en el pecho, que abría heridas profundas…- El instante se silencio en las lagrimas de ella. Y todo se sumió en el recuerdo de ese momento decadente.

Agus Simeone;
______Dedicado a Pakwey
(Mili, perdon que te robe la foto,
 pero cuando escribi eso,
 me imagine que todo
pasaba en ese lugar :P )

3 Comments:

Maria C. said...

^^ Personalmente, me gustan todos tus textos, pero en este te luciste! :D tenia que decirlo jaja un beso :)

Anónimo said...

excelente agus, me enamore, es hermoso, el talento es eterno y el tuyo increible no lo dejes estar. Mejorate
Te quiero muchisimo.
P.

mili said...

jajaj no importa :P creo que la foto la habias sacado vos con mi camara asi qe buen...en algunas partes el texto parece veridico, de cosas que pasaron, pero despues confunde..