Era más que una casualidad que el viviese a menos de una cuadra de mi casa. Que yo, a unos cuantos pasos pueda verme en su encuentro. Que desde la ventana del desván pueda ver su hogar. Pero de eso se trataba, todo iba mas allá de la casualidad, con el fue siempre lo mismo, ir mas allá. El era imperfecto, sus defectos resaltaban a la luz del sol, sin dificultad alguna, pero eso era lo que me hacia quererlo, apreciarlo, lo que el era, y a la vez lo que tampoco era, el estaba constituido con sus imperfecciones y sus defectos, y eso es lo que mas me gustaba de el, sus ocurrencias únicas, su manera de ser, y todo lo que lo componía a ser quien era. Era atemporal, por momentos me ignoraba, y por otros permanecía junto a mi, pero nunca deje de quererle, porque momentáneamente yo no había olvidado quien el había sido conmigo, de las distintas maneras en la que fue variando moralmente hasta ser quien era hoy, y lo quiero por eso, por lo que fue, por lo que no es, y por lo que jamás será. Mis momentos con el iban mas allá de todo, eso es lo increíble, ir mas allá de los limites. Atinarme en esos “más allá” que jamás podría encontrar en otra persona. El era mas que un capitulo en mi historia, iba mas allá de un capitulo, era mi historia, o también iba mas allá de eso. Pero cuando este tipo de historias terminan lo único que dejan son recuerdos imborrables que jamás vas a poder sacarte de encima. De todos modos, uno se pierde pensando en los mas allá, de lo increíble que son, de los delimitados extremos a lo que llegaba solo con el. Hasta que todo acabase, y solo dejara esa ausencia permanente, de esos días que con esmero esperas volver a vivir. Pero no se puede pisar dos veces el mismo camino, cada camino es una cosa. Y una vez que cruzas, aprovecha mientras lo estés cruzando, porque luego se acabara el camino. Y te encontraras perdida en el medio de la inmensa oscuridad que alimenta tu existir. Pero hay algo que la gente no comprende, el dolor es temporal. Pero la gloria también, el punto medio, seria entre el dolor y la gloria, aquella cosa que existe entre dos eternidades de dolor y gloria, no estar bien, pero tampoco estar mal, solo existir, pero no vivir. El me hace vivir, mas bien, me hace sentir viva, hace que todo lo que estuvo muerto hace años dentro mío, empiece a vivir. Y después de eso, viene la muerte, como lo normal, después de la vida, la muerte. Pero no todo acaba en esa muerte, uno se encuentra en ese periodo de sufrimiento, en ese periodo que lo encontras a él en cada párrafo de un texto, en cada letra de una canción, en cada recuerdo perdido, de una historia que no se pudo sostener. Y te apagas, te vas consumiendo por dentro, hasta llegado punto que uno deja de creer en la gloria, y después viene alguien más, que te demuestra que la gloria jamás murió. Y esa persona nuevamente te hace vivir, te hace sentir la gloria, pero de todos modos, uno jamás puede olvidar aquella gloria que vivió con la otra persona, aquella gloria compuesta de “mas allas” Porqué como cada ser humano es único, también son las personas, y cada sentimiento también, cada momento, segundo o día, que hallas vivido con aquella persona, también lo será, creaste la gloria única que jamás podrás encontrar en nadie más.

4 Comments:

About A Girl said...

Gracias por pasarte.
Profundo el texto. He visto a Kurt en otra entrada, como me gusta.

Besos!

Hey Hey Coco said...

Qué bonito el texto
¿lo escribes tú? Porque si es así GUAAAU !
mIRIAM ;)

mili said...

me encanta la foto :D y lo de la gloria me suena mucho a viva la gloria de green day, nose porque.

Shuli! said...

me encanta :D
todo lo que se puede sentir por EL :')
ojala que nunca mueran ... o q "mueran" felices jaja
la foto es mortal jajaja