El invierno arrastro entre sus dientes un silencio de tumba y tiempo, y corrompe con un silbido tiritante la soledad de las almas que vagan bajo la luna. Como aquellas noches oscuras donde el viento resoplaba junto a sus criptas, llenando cada espacio vacío que les había arrebatado la vida. Complementándose en la noche como dos muertos que se amaron mas allá de la vida. Danzando hasta el nacimiento del sol, hasta que la luna se ocultase, vagando por las calles vacías de la distancia, se amaron, como nunca jamás se habían amado a sí mismos. Ahora tenían eso, esa alma que no tenían. Esa alma que habían perdido, y encontraban cada noche uno en el otro. Lo único consolador a esa hora, era el silencio que redactaban sus palabras, el color rojo disipado que recorria sus mejillas, él, la veia como la había visto antes, viva, llena de vida, habían jurado amarse por siempre, por siempre y eternamente por nada más que para siempre. Le acaricio suavemente y le dijo: me has dejado sin nada, devastado, te has llevado todo de mi, te eh entregado hasta la más divina verdad que conforma mi ser, a cambio de algo que vale más que todo eso, tu amor.

1 Comment:

Shuli! said...

me encanto, me hace acordar a esos libros antiguos con historias de amor pero escritas como si el amor seria una escultura o un cuadro antiguo, no se... me re gusto XD