No era más que otro día cualquiera de invierno, un 23 de Julio, nevaba fuertemente. Y el me acompaño hasta la parada de trenes. Tan solo hubo silencio todo el camino, pero al momento de la despedida. Lo abrasé fuertemente dejándole todo de mi. Abandonando todo junto a el. Intentando dejar ese pasado atrás. Lo bese por última vez y al irme volteé para ver que ya no estaba. Subí al tren obstruida y me senté en un asiento. Y nuevamente surgió la pregunta de ¿Por qué alejarse de lo que te hiso feliz? Encontré una razón, que tal vez donde hay felicidad después aparece la tristeza. Por lo tanto si no soy feliz, jamás estaré triste. O ¿estaré triste porque jamás fui feliz?