Memorias de una caminata.

Entonces eran eso de las siete y yo me volvia sola caminando. No me gustaba caminar sola cuando oscurecia, en todo caso con alguien, con quien sea, pero sola no. Evitaba las calles oscuras y las personas que miraban no muy indiscretamente. Mi actitud hubiese sido un 30% de veces distinta si caminaba con alguien, 50% de veces mas distinta si caminaba con alguien mas. Asi era, adaptaba mi personalidad frecuentemente, me amoldaba a los pensamientos de los demas. En fin, lo que fuese esa caminata solo pensaba en lo rapido que oscurecia, y en que estaba sola. Y era casi de noche. Y habia olor a autos y a suciedad en el ambiente. El viento iba conmigo de la mano. No era otonio, asique no habia ojas en el suelo que pisar. Era verano, los ultimos dias del verano. Y yo respiraba sus ultimos dias con frecuencia, anhelando que jamas se fuese. A partir de ese 21 de marzo ( marzo no? no quiero confundirme ) todo cambiaria. Se iria el verano, se llevaria consigo todos esos agraciados dias para darle a paso a esos frios dias de invierno y otonio. Como los odiaba. Las narices frias que hacen que lagrimee, las enfermedades, clima que hace que se te congelen hasta los huesos. En fin, no podia hacer nada que no permitiese que el invierno viniese. El otonio me lo advertiria y pocos dias despues, el invierno ya abra llegado. Como dije antes, el verano se iria, se llevaria todos esos dias (aunque ya se los llevo) Y los pienso recordar. Esas memorias se convertiran en eran fragmentos de lo que ya murio. De esas historias que se dejaron de contar.

Agus Simeone;