Era temprano y yo llegaba temprano a casa después de haber platicado un rato con él. Llegue a la puerta de mi casa, por costumbre, revise mi mochila en busca de las llaves. Noté que las había olvidado. Por lo tanto decida tocar el timbre, pero casualmente me encontré con un pájaro. Sus plumas tenían una matiz de colores grises y opacos. Jamás había visto un pájaro posarse sobre las rejas de mi casa tan a mi alcancé. Asique me aproxime y note la inquietud del pájaro. ¿Por qué no alzaba las alas, volaba y se alejaba de mi? Pero estaba lastimado. Con sumo cuidado lo sujete y entre a mi casa. Lo lleve entre manos hacia el jardín, donde lo libere y se escabullo entre las plantas. Lo sujete con cuidado para alzarlo y extendí las manos para ayudarlo a volar. Donde en varios intentos agito sus alas hasta que consiguió volar. Desde ese entonces no lo vi jamás.
Ayer yo hablaba de pajaros y hoy ayude a uno a volar.