Y una , como tantas otras veces, el dolor vuelve a mi. Envolviendome como un velo oscuro, nuevamente, bloqueando la luz. Como un dolor intenso, que parece ya haber formado parte mia. El dolor se adhirió a mi, y ahí permanente va a quedar el veneno, hasta que alguien decida sacarlo.
Porahi yo tenga minutos de gloria, pero porahi sea eso yo, un alma vacia, que solo se merezca minutos de Gloria, y no la gloria eterna.

Cuando finalmente comezamos a vivir, ya es demasiado tarde.

1 Comment:

Anónimo said...

mi querida agus la felicidad perfecta no existe pero esta reside en disfrutar lo que tenemos dure lo que dure, y a veces hay bastante para ser felices, vos lo tenes, disfrutalo y querelo.
como siempre estoy
pau