Por mas que el tiempo pase, y que las agujas se muevan lentamente como asechantes leones en busca de su presa. Muero, pero al final, no puedo morir. Grito en el silencio de mi alma, en la frontera donde el tiempo muere, grito a tus oidos, pero no hoyes. En la inmensidad donde el tiempo vive, en el lugar donde la pena es eterna. En donde mi alma no vale nada, en donde el fuego es un amargo tormento, grito a tus puertas y no hoyes, que ahi estoy, y no te das cuenta. Donde tus mentiras son una dulce sinfonia componida. Sufrire, recordando cada flor querida, Sufrire, sin poder llorar por cada ilusion perdida, y aunque en mi corazon la daga ardiendo aun estaba, ahora solo quedo la herida abierta esperando a ser sanada, y aunque temporariamente sane, al estar sola aun sigo herida, y la lastimadura se transforma en ira, y que al final, sin el, esto no tiene vida.


Cuando
el alma
sangra,
 solo hay
que quedar a
 esperar a
 que
se pase
la
hemorragia.

1 Comment:

Hollie A. Deschanel said...

A veces ni siquiera eso pasa.

Beso!