Ellos corren escapando de la eclosion del sol, intentando evitar la noche. Prefieres resguardarse a la luz de una lampara ciega antes que enfrentarse a los temerarios rayos del sol.
Siempre evitandonos, siempre alejandonos. El amor no se condensa, aparece, solo aparece. No cambiamos en nada, seguimos siendo pajaros, en jaulas diferentes. De tanto evitarnos nos convertimos en espejos, de esos que reflejan la tristesa, espejos deteriorados, rotos , olvidados. Nos consumimos el uno al otro, aun sin saber que existiamos - Si eramos necesarios- Supimos manipularnos , a dibujar gestos, a suspirar en el silencio , a manejar el olvido y controlar los recuerdos. Pudimos alejarnos, dejarnos, hablarnos, odiarnos. Pero yo jamas supe como dejarte de lado, con esta pena llamada "amor" , con esta pena, llamada "nada". Adios.