Son telarañas que envuelven mi corazón, Es el dolor de la distancia, Es el sonido del corazón agrietándose. Mas allá del horizonte, donde iluminan las penumbras en el bosque, es la mirada de tu ausencia, es el olor a saladas lagrimas permanentes, que intencionalmente son frutos de un olvido. Es en aquel verano imprudente, en el que aquellas palabras cerraron el descuido, no es tristeza, no es ausencia, es dolor. Que mas bien el dolor no es el grito o la sangre, es la marca que deja después el tiempo. Intente cambiar, intente dejar de ser esa flor que se marchita detrás de sus propios pétalos, intente dejar de ser el habitante que muere detrás de aquel muro. Intenté tantas veces ser otros símbolos y otras hojas, leí tantas voces, observé tantas imágenes, me creé un guión impecable, un parlamento surrealista, pero siempre fui la misma, Detrás de la misma máscara cambiante. Pero no alcanza, no llego, siempre voy a ser aquella que se encierra en si misma, siempre voy a ser aquella flor negra en medio de tantas rojas, pero teñida para disimular. Solo pido que si es que vas a irte, que sea por siempre, solo pido como si de este mundo, sólo quedara el animal que nos consume, y el pedido de auxilio que se nos prohíbe gritar. Solo aléjate, escabúllete entre aquel bosque lóbrego, detrás de mi muro, en la luz de una luciérnaga en mis pétalos. En los huecos de mi alma, en solo aquella figura decorativa que a quedado plasmada, merece la lluvia que a llevando aquellos tétricos y viejos árboles, lejos del bosque; solo vete y déjame también en el olvido.









Agustina Simeone;

1 Comment:

Herbert Nadal said...

la trsitesa muchas veces es el refugio qe inventamos para no sentirnos felis. pero que pasa cuando nos vemos obligados a sentirla.? huir es el unico camino. tkm agus