En un mundo tan hostil amar hasta la muerte, era la única manera de ser feliz. Derramar un río de lagrimas hasta quedarse seco y profundizar aquellas sitas que cierto dia dijeron que nos harían felices. Palpitante nuestro corazón bombea en sintonía del sonido se su vos. No te vayas, gritaron atrofiados. No te alejes, continua hablando, no deseo morir, hasta saber que alguna vez te tuve. Continua diciendo estrofas ilógicas que hagan que mi corazón palpite, continua gritando tus versos gastados e ingratos. Continua apoderándote de algo que no te pertenece, solo, continua, así me acostumbro a la idea, de no corresponderme.
Agustina Simeone